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Cómo mantener una adecuada salud bucodental

por Alberto Gil
Salud bucodental

Las caries, los dolores de muelas, las infecciones de las encías y las malas posiciones dentarias, entre otras, son problemas conocidos por prácticamente el 100% de los adultos y un elevado porcentaje de niños y niñas.

Menos conocidas son, sin embargo, las repercusiones sociales de una mala salud bucodental. Por ejemplo, a causa de los problemas dentales hay cada año 2 millones de días de trabajo perdidos entre la población adulta de Estados Unidos, y unos 11 millones de días en los que la actividad no es completa. Los niños y niñas pierden anualmente un millón de días de colegio. Por todo ello, es importante acudir a la mejor clínica dental en Barcelona o de otra ciudad de España con el objetivo de mantener una salud bucodental óptima.

Tanto las repercusiones económicas como el volumen de sufrimiento, individual y social causado por estos motivos son considerables. Afortunadamente, también es importante la eficacia de las medidas preventivas existentes que existen para mantener una buena salud dental óptima.

Ya hace años que diversos estudios clínicos pusieron de manifiesto los beneficios de la fluoración de las aguas públicas. Esta simple medida fue eficaz para reducir las caries de la población entre un 15% y un 60%.

Los suplementos de flúor en forma de tabletas, enjuagues o en los dentífricos son también útiles; la aplicación profesional del flúor, directamente en los dientes, puede prevenir un 45 % de las caries.

Los buenos hábitos alimenticios mejoran la salud bucodental

La fluoración de las aguas no es la única medida preventiva. Unos hábitos alimenticios que reduzcan el uso de azúcares refinados, el cepillado dental después de las comidas o las revisiones periódicas al dentista, son acciones de comprobada utilidad para mantener una buena salud bucodental.

Pero es necesario precisar que la efectividad de estas medidas preventivas no ha sido equiparable a su eficacia, ya que, a pesar de su demostrada bondad, existen aún reticencias en muchas personas para ponerlas en práctica. Basta mencionar, como ejemplo, la dificultad para convencer a los adolescentes de que mantengan una buena higiene dental diaria.

Las caries son el resultado de la corrosión y destrucción del esmalte dentario a causa del ácido producido por las bacterias que habitan en la superficie y en las grietas de los dientes. El crecimiento de estas bacterias se favorece por la existencia de la llamada placa dental.  Es decir, la acumulación de polisacáridos y glicoproteínas salivares que se adhieren a la superficie de los dientes y constituyen su hábitat ideal.

Por otra parte, los azúcares refinados son el substrato que utilizan estas bacterias para producir ácido. Así, pues, la lucha contra las caries requiere por una parte reducir la producción del ácido corrosivo disminuyendo el crecimiento bacteriano con una buena higiene dental, eliminando placas, tapando grietas y reduciendo la ingestión de azúcares refinados; y por otra parte requiere fortalecer el esmalte dentario con el uso de suplementos de flúor.

Todo empieza en la infancia

La prevención de caries comienza en la infancia. Costumbres como la de untar el chupete con azúcar o miel o poner al niño en la cuna con un biberón en la boca son acciones que facilitan un continuado contacto de los dientes con los hidratos de carbono. Y es sabido que la aparición de las caries no depende tanto de la cantidad de azúcar consumida como de la continuidad y permanencia de su contacto con los dientes.

La utilización del cepillo de dientes después de ingerir alimentos es probablemente la medida preventiva más conocida, pero no es la única: los suplementos de flúor debieran comenzar a administrarse ya desde los primeros meses de vida si el agua con la que se preparan los biberones no contiene suficiente flúor.

Durante la época de colegio es útil realizar enjuagues semanales con soluciones de flúor; en este sentido la escuela parece el entorno ideal para enseñar, difundir y realizar estas medidas preventivas.

Otras acciones preventivas muy eficaces son la aplicación directa del flúor sobre los dientes o la utilización de sustancias plásticas que sellan la superficie dental obturando las fisuras dentales. Ambos métodos deben ser realizados por profesionales especialistas. La simplicidad de estos métodos hace que la prevención de las caries sea fácil y en último término, rentable.

El mantenimiento de una buena salud bucal se apoya en principios muy simples y cuya eficacia radica en su continuidad. Una alimentación equilibrada, consumo moderado de azúcares refinados e higiene diaria desde la infancia son las medidas preventivas indispensables.

También es esencial una revisión odontológica periódica, para mantener una buena salud dental.

  1. Dieta: Una alimentación que ya desde los primeros meses contenga escasos azúcares refinados.
  2. Flúor: El uso o de enjuagues fluorados o la aplicación directa del flúor sobre los dientes por el dentista son métodos de comprobada eficacia. En los lugares donde las aguas públicas contengan menos de 0,7 mg/litro de flúor es conveniente administrar suplementos de flúor hasta la adolescencia.
  3. Igualmente, las revisiones periódicas al dentista, y el uso del adecuado del cepillado dental después de las comidas, es una actividad preventiva irremplazable para mantener una buena salud de nuestros dientes y boca.

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